En el muro sombrío de la pena
En el muro sombrío de la pena
tu apoyas tu cabeza y yo la mía
cada cual en un lado y la jauría
tras ambos acezando y sin cadena.
Te dices, yo me digo, cuánta arena
quién dijo que en un monte tanta habría
y que al llegar al mar se vaciaría
sin huellas que guardar de su faena.
No me oyes ni te oigo, la sirena
de nuestro corazón nos salvaría,
pero el dolor es sordo si es condena.
Porque es así la ley, no bastaría
un grito para atrás echar la escena
del muro y nuestro orgullo y rebeldía
13 09 10
Me ha gustado mucho la jauría.
Un abrazo