Caracolas

Caracolas

 

Otra vez madrugada de un domingo a solas,

la vieja eternidad como una playa vieja

que me busca para hablar, que luego me deja,

que yo atravieso libre y triste entre las olas.

 

Unos peldaños rotos, mustias amapolas,

de mi mano un niño que ya no me aconseja,

y ante mis ojos todo lo que ya se aleja:

el horizonte, el miedo, el llanto sin pistolas.

 

Qué me cuentas, dime tú, qué vida enarbolas,

hecha de naufragio y miel, de luna bermeja,

dame el lagrimón, ese de tu larga queja,

dame tanta soledad, esa en que te inmolas.

 

Juro que te oí venir, como que oigo violas,

juro que te vi llegar, como si en pareja

junto a mi quisieras ver cuánto se refleja

de tu propia dulce piel en mi piel que asolas.

 

Y a tu largo me tiendo, luego te arrebolas,

y me besas, me abrazas, mi cuerpo ya ceja

de querer luchar, rindes mi alma, es una almeja,

y en el fondo oscuro, mar, sólo caracolas.

 

10 06 12

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